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viernes, 7 de agosto de 2020

Teatro Boedo


                           Teatro Boedo, Boedo 949
La historia del teatro nacional aparecería incompleta si no incluyera un capítulo importante dedicado al Teatro Boedo, ubicado en Boedo 949/959. El espacio constituye un referente innegable de arte y cultura, que la Junta de Estudios Históricos del Barrio de Boedo desea testimoniar mediante la placa que recuerda una época memorable, generando identidad y pertenencia. Don Jaime Cullen, un catalán afincado en el barrio hizo construir la sala inaugurada como cine en 1916. Luego de muchos años de trabajo, reunió el dinero suficiente para levantar una casa de rentas. Pero observando que los boedenses carecían de una sala teatral de importancia, en 1905, mientras los vecinos lo tildaban de loco, demolió el edificio para construir lo que luego sería el glorioso Teatro Boedo ( Av. Boedo 949/ 959). Y en ese teatro alejado de la seguridad del centro, se reunirían cada noche, después de las funciones: Alberto Vaccarezza, Carlos M. Pacheco, Eugenio Gerardo López, Pedro E. Pico, Julio Sánchez Gardel, José Antonio Saldías.


Julio Sánchez Gardel ( 1879 - 1937) 







Teatro Boedo, Boedo 949, en la década del 40
Dos años después el teatro conquistó su ámbito presentando el 21 de julio de 1918 a Luis Arata en "El tío soltero". 
Luis Arata (1895-1967)
Desde entonces importantes figuras artísticas realzaron su escenario: Leopoldo Simari, Pedro Zanetta, Francisco Charmiello, Enrique Muiño, Elías Alippi, Pierina Dealesi, Olinda Bozán, Osvaldo Miranda, Blanca Podestá, Pedro Tocci, Pepe Arias, Mecha Ortíz, Leonor Rinaldi, Pedro Aleandro, María Luisa Robledo, Mario Fortuna, Agustín Castro Miranda, Alfredo Barbieri, Don Pelele, Pepita Muñoz, Ubaldo Martínez, Marcelo Ruggero, Ricardo Passano, Noemí Laserre, Ricardo Lavié, Héctor Calcagno, por nombrar solo algunas de ellas. El telón bajó para siempre al finalizar el año 1958 con la actuación de Tincho Zabala y Marianito Bauzá en "Dos señores atorrantes".
Osvaldo Isaías Mathon Miranda, más conocido como Osvaldo Miranda (1915–2011), fue un actor argentino de cine, teatro, radio y televisión con notable trayectoria como comediante. 
Pierina Dealessi ( 1894, Turín, Italia -1983, Buenos Aires, Argentina), fue una actriz italiana nacionalizada argentina.
Olinda Bozán (1894-1977) fue una actriz y comediante argentina, con una vasta lista en comedia y teatro de revistas.
Distintas expresiones culturales y populares se dieron cita en su apreciada sala, tales como espectáculos carnavalescos a partir de 1921, actuaciones de conjuntos de teatro independiente de la mano de D. José González Castillo, manifestaciones vocacionales y profesionales de música, canto y
bailes, festivales de comunidades, concursos de belleza durante la primavera, reuniones benéficas, números de magia e ilusionismo, compañías radio teatrales, etc., dando paso a un público entusiasta, ávido de demostraciones que gratificaran su espíritu.
Coincidentemente, el 21 de julio de 1959, exactamente 41 años después de su inauguración, la piqueta comenzó su lamentable demolición. 
Actualmente en este predio funciona Farmacity.
El 21 de julio de 2004, dentro de las celebraciones del Día de Boedo, se descubrió la placa recuerda este teatro.


viernes, 10 de julio de 2020

Gran Cine Cuyo



   En las primeras décadas del siglo XX seguramente las experiencias amateurs de proyección deben de haber sido numerosas. Como la que se cuenta del pintoresco paisano Pedro Aranguren que, dicen, acostumbraba pasearse por el barrio en ropas típicas montando un pingo criollo. Lo cierto es que su fervor campero no le impedía estar al tanto de los avances técnicos con la aparición del nuevo medio. Así que instaló en los fondos de su casa –San Juan entre Castro Barros y Colombres– una habitación para proyección, cobrando un ingreso de diez centavos, a veces, al que podía.

   Luego llegaría la época de las salas con butacas y detalles de avanzada como los extractores, el techo corredizo y los confortables palcos y butacas del “Cine-teatro Boedo” que Jaime Cullen había levantado en plena época de la Primera Guerra derribando su casa de inquilinato, en Boedo 949. Sin embargo, su aspiración de “dar a Boedo un teatro” se vería postergada por las precariedades que la contienda bélica trajo consigo y los dos primeros años –1916/18– de la moderna sala pasaron a la historia del cine boedense y no de la escena solo representada por algún que otro “número vivo”, remoto antecedente de las verdaderas puestas teatrales que iban a producirse recién dos años más tarde, el 21 de julio de 1918, con la compañía Arata-Brieva presentando la obra “El tío soltero” de Ricardo Hicken.
Luis Arata (23 de agosto de 1895, Buenos Aires - 21 de junio de 1967, Buenos Aires)
   Prontamente la catarata de salas produce una suerte de “invasión”. Surgen el cine “Los Andes”, de Boedo 777, con las especiales características de su sala, el “Alegría”, en Boedo 875, luego “Select Boedo”, donde aún se conserva el mascarón que corona el edificio (¿Frank Brown, Pepino el 88?).








 Cine “Alegría”, en Boedo 875, luego “Select Boedo”
Frank Brown, el gran clown anglo-argentino
  
¿Mascarón de Frank Brown?

    La particular historia del “Cine Mitre” –Boedo 937–, luego rebautizado “Moderno”, un moderno que nadie conocía por su modernidad sino por su fama –mala– con el mote de “La Piojera”, sólo habitado por mujeres, en la pantalla donde, ni así, quedaban a salvo de un huevazo o el impacto de un tomate.
  
Cine "General Mitre", Boedo 937/39 (década del 20), luego se llamará "Moderno"
   
   Las funciones eran variadas y disputaban la clientela con sus “series”, el “continuado”, la “completa”, el “día de damas”… […] esos cines que daban sus películas por secciones, pudiendo sacar la entrada para toda la tarde o para una película sola  –dice un viejo vecino de Boedo, Emilio López, nacido allá por 1920–. Al término de las películas el acomodador recorría las filas controlando la entrada o vendiéndola para la siguiente función. En el intervalo los hombres generalmente se levantaban para fumar en el vestíbulo y al salir de la sala les entregaban una contraseña que los chicos pedían a quien no iba a volver a entrar.

  En "Los Andes" para las fiestas patrias daban la película “Una nueva y gloriosa Nación”, siempre a las 10 de la mañana con entrada libre. En el cine Alegría, cuya dueña, una francesa, recibía a menudo la visita de la madre de Carlos Gardel. Y el cine Moderno… Estos dos últimos semanalmente daban series como Flash Gordon, El hombre araña y otras que nos mantenían atrapados junto a las de cow-boys como Tom Mix, Buck Jones, Roy Rodgers…

FLASH GORDON 1936, de izquierda Beatrice Roberts, Buster Crabbe y Charles Middleton
   
Allá por febrero de 1929 el constructor Vicente Rossi toma un par de fotografías del recién inaugurado “Cine Nilo” (Boedo 1063). Los carteles anuncian a Hobart Bosworth en “Corazones de roble”. La sala luce su espectacular estructura. El escenario, sus palcos, el telón tromp d’oeil haciéndonos creer sus pliegues y cordones y la coronación del grupo escultórico, a la postre, único sobreviviente de una depredación inútil que hoy flota sobre los electrodomésticos de HiperRodó, lejos del acto inaugural de la Peña Pacha Camac celebrada en ese ámbito ante la carencia espacial de la terraza del Biarritz.

                                                   "Corazones de roble" (John Ford, 1924)



Thomas Edwin Mix (1880–1940), actor cinematográfico estadounidense, estrella de muchos de los primeros western del cine. Actuó en 336 filmes desde 1910 hasta 1935.
   Los cines de la periferia del barrio también tuvieron su protagonismo: el “Odeón II” en avenida La Plata 1782, contiguo al Viejo Gasómetro; el “Cóndor”, en su primitiva ubicación de avenida La Plata 754; el “Follies Boedo”, en Boedo 1941; el “Bristol Palace” de los hermanos Verri, en Independencia 3618; el “Del Plata”, en avenida La Plata y Carlos Calvo; el “Gran San Juan”, de San Juan 3246…




     


En noviembre de 1945 el “Gran Cine Cuyo” ilumina su pantalla por primera vez y va a constituirse en el representante de “estrenos simultáneos con el centro” hasta que en mayo del 92  “Una rubia caída del cielo” y “Malas compañías” cierran la última cartelera de su sala que continúa habilitada como templo Evangelista a cargo del pastor Cabrera. En tiempos muy recientes, promovidas por la Junta barrial se hicieron funciones recordativas, reeditadas también, para deleite infantil, con motivo de reafirmar “El derecho del niño a jugar”.




   Estaba equipado con 1.600 butacas, también perteneció a Mario Gigliotti y se encontraba cercano a los bares "El Atlántico", luego "Biarritz". 

Bar "El Atlántico", luego "Biarritz" sobre Av. Boedo 868
  En esta sala siempre había función trasnoche y se estrenaban películas en simultáneo con las salas del centro. El resto de las salas, incluido el cine "Los Andes", tenían programas más acotados –de 14 h a 22.00 o 23.00 h– y, en contadas ocasiones, se agregaban funciones de trasnoche.



    El "Gran Cine Cuyo" se inauguró en noviembre de 1945 y durante años realizó estrenos simultáneos con las salas del centro. En mayo de 1992 “Una rubia caída del cielo” y “Malas compañías” cerraron la última cartelera de su sala. Desde entonces, en Boedo 860 funciona un templo evangelista.

Programa de Gran Cine Cuyo , "El Último Emperador", Abril 1988

jueves, 9 de julio de 2020

Boedo: Cines y Teatros

Mural pintado por el Grupo artístico de Boedo en defensa del último Cine del barrio, "Gran Cine Cuyo".


  En Buenos Aires, desde 1912, se produjo un exitoso proceso de conquista de la ciudadanía política que permitió avances sociales. Esto es lo que Gutiérrez y Romero (1995) en su estudio de los sectores populares denominaron la “ciudad de la reforma” para referirse a la expansión de la vida cultural más allá del centro que siempre había contado con la mayor oferta de bienes y servicios y de salas de espectáculo. En aquellos años, el surgimiento del cine sonoro coincidió con un período de promoción industrial y de construcción de obras públicas en que el Estado se preocupó por moldear el consumo a través de diversas políticas. Las salas existentes en el centro debieron renovarse por las exigencias de la nueva técnica. 



    Esto reforzó la atracción de la zona transformada por la obra pública –el comienzo de la Avenida 9 de Julio y el ensanche de Corrientes. Además, se inauguraron nuevas salas y se crearon nuevos circuitos como el de la calle Lavalle. La modernización también alcanzó al barrio de Boedo donde ya existían desde 1910 cerca de nueve salas en la zona central a las cuales se añadieron otras once en su zona periférica. 


    Desde fines del siglo XIX se multiplicaban las salas de cine en los suburbios junto con el equipamiento estatal. En las zonas en las que se emplazaban escuelas y bancos públicos; correos, delegaciones del registro civil, etc. se ubicaban las salas más importantes llamadas “cabeza de barrio”. En ocasiones presentaban dimensiones y ornamentación palaciegas, y promovieron la instalación de importantes comercios que, a su vez, atrajeron emprendimientos inmobiliarios hasta lograr un conglomerado urbanístico que dio fisonomía particular a los barrios. De variadas dimensiones y estilos, las salas eran signo de modernización y podían brindar opciones para satisfacer el ocio de los vecinos sin necesidad de ir diariamente al centro de la ciudad. La naciente y próspera industria cultural coincidía con las modernas manifestaciones de la política en su común interés por el desarrollo del mercado y los grandes públicos.

Boedo en la década del 30.
    El barrio de Boedo contó con una temprana tradición cultural, desde el cruce de las avenidas San Juan y Boedo, irradiaban “… escuelas, clubes, cafés, teatros, comercios… y cines”.  En todos los barrios había dos categorías de salas: las “decentes” y las “piojeras”. A las primeras se podía concurrir solo o acompañado, y entre ellas se contaban los cines "Los Andes", "Cuyo" y "Boedo". 



Cine Teatro Boedo 1916-1959

   Quien hoy pasee por el centro de Boedo, o se entregue al disfrute gastronómico de sus bares y restoranes, seguramente no puede imaginar que en esas mismas cuadras hubo un tiempo en que seis cines se disputaban los espectadores y sobrevivían con holgura a la competencia. La concurrencia masiva al circo o a las salas teatrales tenía un nuevo ámbito, en la oscuridad, con el hallazgo de los hermanos Lumière y otros pioneros. En Boedo esos primeros peldaños se transitaron a comienzos del siglo veinte con los precursores que trataban de difundir la nueva magia de la proyección fascinando a espectadores de toda edad con sus documentales o pequeñas historias dramatizadas por actores que más tenían de mimos por su necesaria mudez.




Cine "Los Andes"




   El cine "Los Andes" de Boedo 777 se inauguró en 1926, en un predio que había sido ocupado por dos grandes circos de la época como el Politeama y el de los Hnos. Anselmi. Una placa en el lugar recuerda que Carlos Gardel cantó allí. 


    La placa colocada por el Rotary Club y la “Junta de Estudios Históricos del Barrio de Boedo” en el solar de la Avenida Boedo 777 el 25 de julio de 2005  al conmemorarse el “Día de Boedo”, que destaca que, Gardel fue acompañado por sus cuatro guitarristas: Guillermo Desiderio Barbieri, Horacio Pettorossi, Ángel Domingo Riverol y Domingo Julio Vivas.

Gardel y sus guitarristas - New York - marzo 1935

   Pertenecía a la empresa de Dositeo Fernández y Mario Gigliotti, quienes también administraban un circuito de exhibición integrado por otras salas. Estaba equipado con 1.100 butacas distribuidas entre platea y pullman del primer piso. Al comienzo tenía palcos que desaparecieron con las sucesivas reformas. Tenía techo corredizo que se abría en verano con un motor y poleas para refrescar el interior y ver la película bajo el cielo estrellado. Muchas veces el público era sorprendido por alguna tormenta de verano cuando los empleados de la sala no accionaban a tiempo el mecanismo de cierre del techo. El resto de las salas sólo contaban con ventiladores hasta que pudieron equiparse con refrigeración. 


El cine cerró sus puertas en la década del 80. Hoy quedó convertido en una sucursal de un hipermercado. En la fotografía se observa todavía parte de la fachada del cine (tímpano).

   Como estrategia promocional que consideraba al barrio como escenario para la difusión de las películas por estrenar se pusieron en práctica particulares modalidades de convocatoria. Un ejemplo representativo sucedió durante 1930, cuando en el Cine "Los Andes", ubicado en la calle Boedo 777, –en el mismo solar donde antes había existido un circo– se proyectó "La patria de los gauchos". Para promocionar la cinta, el elenco de la película recorría el barrio en carros –con vestuario, maquillaje y peinado de época. Asimismo, cuando se proyectaban películas de forma gratuita al aire libre sobre un telón blanco, paseaba por el barrio un camión municipal desde el cual se anunciaba título, elenco y gratuidad del filme. También se realizaban producciones barriales, desde y para el barrio. Un caso fue "Mosaico Criollo" (Eleuterio Iribarren, 1929), la primera película sonora proyectada en el barrio. Se trataba de un cortometraje realizado por la Asociación Cinematográfica Argentina, rodado con cámaras primitivas importadas por Don Alberto Biasotti, para la Galería Ariel, en la calle Boedo. 

"Mosaico Criollo" (Eleuterio Iribarren, 1929)
      En los cines de barrio había programas diferenciados que atendían a un público de distintas edades y géneros. Los sábados a la noche se sumaba el público masculino. Las entradas eran siempre más económicas. A diferencia de los cines del centro, donde iban espectadores de distintos puntos de la ciudad, a los de barrio iban los habitantes de la zona y, en el caso de Boedo, se sumaban los vecinos de Pompeya o de Valentín Alsina. También era común en la cartelera de las salas de barrio que hubiera un día para niños, habitualmente la matiné del domingo con variedades, y un largo que incluía un juego de dos episodios en inglés de un serial de doce, que los obligaba a ir todas las semanas para no perderse ninguno. 


Cine "Los Andes" en la década del 80 cuando y había cerrado sus puertas.